Todos los días desaparecen especies animales y vegetales, idiomas, oficios. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Cada día hay una minoría que sabe más y una mayoría que sabe menos. La ignorancia se expande de forma aterradora. Tenemos un gravísimo problema en la redistribución de la riqueza. La explotación ha llegado a extremos diabólicos. Las multinacionales dominan el mundo. No sé si son las sombras o las imágenes las que nos ocultan la realidad. Podemos discutir sobre el tema infinitamente, lo cierto es que hemos perdido capacidad crítica para analizar lo que pasa en el mundo. De ahí que parezca que estamos encerrados en la caverna de Platón. Abandonamos nuestra responsabilidad de pensar, de actuar. Nos convertimos en seres inertes sin la capacidad de indignación, de inconformismo y de protesta que nos caracterizó durante muchos años. Estamos llegando al fin de una civilización y no me gusta la que se anuncia. El neoliberalismo, en mi opinión, es un nuevo totalitarismo disfrazado de democracia, de la que no se mantienen nada más que las apariencias. El centro comercial es el símbolo de ese nuevo mundo. Pero hay otro pequeño mundo que desaparece, el de las pequeñas industrias y de la artesanía. Está claro que todo tiene que morir, pero hay gente que, mientras vive, tiende a construir su propia felicidad, y esos son eliminados. Pierden la batalla por la supervivencia, no soportan vivir según las reglas del sistema. Se van como vencidos, pero con la dignidad intacta, simplemente diciendo que se retiran porque no quieren este mundo.
El cuaderno de José Saramago
30 de mayo de 2009
25 de abril de 2009
Detener el tiempo (Nacho Vegas)
De pequeño frente a un calendario pregunté
“En diciembre, el 31, ¿se acabará el mundo?”
Todos se rieron, yo no sabía por qué
“Algo más”, oí, “Nos queda un poco más”
No me convenció y fui hasta el reloj de la pared
"Si no le doy cuerda, entiendo, lograré parar el tiempo "
Se lo comenté a mi hermano y él mirándome
“¿Para qué?” me dijo “¿Para qué?”
Por primera vez sentía el miedo de verdad
Y aún entonces ya sabía que no me abandonaría
Y soñé con una multitud siguiéndome
Que me gritaba “El tiempo no se puede detener”
Un buen día un carro se detuvo junto a mí
Conducían camaleones de los que ponían canciones
Y con ellas decidí que iba a ser capaz
De disponer de toda la eternidad
Y crecí tratando en vano de desentrañar
Todo lo que el miedo esconde
Y yo me hundía en el Blonde On Blonde
Haciendo que los días me duraran mucho más
Mucho más, lo juro. Mucho más.
Y aunque el miedo se volviera a manifestar
Para entonces ya sabía que no me abandonaría
Y entre libros y canciones un día pensé
Que tal vez el tiempo se podría detener
Vamos bien, dije vamos bien, pero podemos ir aún mejor
Vamos bien, dije vamos bien, pero podemos ir aún mejor
Y entonces descubrí que el miedo esconde
Muchos días y aún más noches
Que alguien más sensato que yo querría evitar
Ahora escribo mis canciones
Y me refugio en, unas veces cosas puras,
y otras las drogas más duras
Sé que no es perfecto pero hoy sí puedo afirmar
que queda más, que queda mucho, mucho más
Tan presente como el miedo se hizo la verdad
Y ahora que los tengo enfrente
Sé que seguirán ahí siempre
Y aunque sigan multitudes persiguiéndome
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Nacho Vegas - "El manifiesto desastre" (2008)
“En diciembre, el 31, ¿se acabará el mundo?”
Todos se rieron, yo no sabía por qué
“Algo más”, oí, “Nos queda un poco más”
No me convenció y fui hasta el reloj de la pared
"Si no le doy cuerda, entiendo, lograré parar el tiempo "
Se lo comenté a mi hermano y él mirándome
“¿Para qué?” me dijo “¿Para qué?”
Por primera vez sentía el miedo de verdad
Y aún entonces ya sabía que no me abandonaría
Y soñé con una multitud siguiéndome
Que me gritaba “El tiempo no se puede detener”
Un buen día un carro se detuvo junto a mí
Conducían camaleones de los que ponían canciones
Y con ellas decidí que iba a ser capaz
De disponer de toda la eternidad
Y crecí tratando en vano de desentrañar
Todo lo que el miedo esconde
Y yo me hundía en el Blonde On Blonde
Haciendo que los días me duraran mucho más
Mucho más, lo juro. Mucho más.
Y aunque el miedo se volviera a manifestar
Para entonces ya sabía que no me abandonaría
Y entre libros y canciones un día pensé
Que tal vez el tiempo se podría detener
Vamos bien, dije vamos bien, pero podemos ir aún mejor
Vamos bien, dije vamos bien, pero podemos ir aún mejor
Y entonces descubrí que el miedo esconde
Muchos días y aún más noches
Que alguien más sensato que yo querría evitar
Ahora escribo mis canciones
Y me refugio en, unas veces cosas puras,
y otras las drogas más duras
Sé que no es perfecto pero hoy sí puedo afirmar
que queda más, que queda mucho, mucho más
Tan presente como el miedo se hizo la verdad
Y ahora que los tengo enfrente
Sé que seguirán ahí siempre
Y aunque sigan multitudes persiguiéndome
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Ahora sé que el tiempo se puede detener
Nacho Vegas - "El manifiesto desastre" (2008)
14 de abril de 2009
10 de enero de 2009
6 de enero de 2009
La decencia (Juan Diego Botto)
¡Cómo se pueden llegar a retorcer las palabras! Olmert y Livni quieren preservar la seguridad de los ciudadanos de Israel, que se ven sometidos a los ataques de los muy temibles misiles qassam. Tan temibles, por cierto, que en el último año han matado a cuatro ciudadanos israelíes, mientras que en sólo diez días Israel ha asesinado a más de 400 palestinos.
El Estado terrorista en que se ha convertido Israel ha cortado el suministro de alimentos, medicinas, electricidad y demás necesidades básicas a toda la franja de Gaza, es decir, ha castigado a 1 millón y medio de personas para obtener fines políticos: deshacerse de Hamás, elegido democráticamente por su pueblo (nos guste o no). Dispara contra objetivos tan militares como universidades o casas de civiles y con toda seguridad su incursión en Gaza multiplicará las víctimas.
La sangre de estas acciones –que encajan con cualquier definición de terrorismo por estricta que sea–, inunda el corazón de los palestinos y manchará por siempre la conciencia de los mandos israelíes que las cometen. Ellos deberían saber que la Historia olvida mal. Y habrá museos del Holocausto palestino para recordar a las víctimas de esta masacre. Pero lo que realmente es escandaloso, lo que produce una vergüenza infinita, es la respuesta de la comunidad internacional.
Si la decencia, no ya la moral o la ética, sino simplemente la decencia, tuviera alguna cabida en la política, los Estados europeos deberían amenazar con romper relaciones con Israel, o romperlas de hecho, o llamar a consultas a los embajadores, o, al menos, imponer sanciones económicas –por muchísimo menos se las impusieron a Hamás–. Pero todos sabemos que eso no va a ocurrir. Israel entrará en Gaza a sangre y fuego, Europa no hará nada, Estados Unidos ni hablemos, (Obama sigue jugando al golf).
El títere de Abbas negociará un Estado palestino sin poder alguno sobre sí mismo, acantonado, sin fronteras, sin recursos, sin soberanía real. Entonces, con la tierra ya quemada, saldrán los ministros de Exteriores europeos a decir “señores cálmense”. Aún recuerdo a algunos dirigentes europeos encerrados con Arafat en la Mukata. De aquellos días a esta pasividad, cuánta autoridad moral hemos perdido.
Juan Diego Botto, "La decencia", 05/01/2009
El Estado terrorista en que se ha convertido Israel ha cortado el suministro de alimentos, medicinas, electricidad y demás necesidades básicas a toda la franja de Gaza, es decir, ha castigado a 1 millón y medio de personas para obtener fines políticos: deshacerse de Hamás, elegido democráticamente por su pueblo (nos guste o no). Dispara contra objetivos tan militares como universidades o casas de civiles y con toda seguridad su incursión en Gaza multiplicará las víctimas.
La sangre de estas acciones –que encajan con cualquier definición de terrorismo por estricta que sea–, inunda el corazón de los palestinos y manchará por siempre la conciencia de los mandos israelíes que las cometen. Ellos deberían saber que la Historia olvida mal. Y habrá museos del Holocausto palestino para recordar a las víctimas de esta masacre. Pero lo que realmente es escandaloso, lo que produce una vergüenza infinita, es la respuesta de la comunidad internacional.
Si la decencia, no ya la moral o la ética, sino simplemente la decencia, tuviera alguna cabida en la política, los Estados europeos deberían amenazar con romper relaciones con Israel, o romperlas de hecho, o llamar a consultas a los embajadores, o, al menos, imponer sanciones económicas –por muchísimo menos se las impusieron a Hamás–. Pero todos sabemos que eso no va a ocurrir. Israel entrará en Gaza a sangre y fuego, Europa no hará nada, Estados Unidos ni hablemos, (Obama sigue jugando al golf).
El títere de Abbas negociará un Estado palestino sin poder alguno sobre sí mismo, acantonado, sin fronteras, sin recursos, sin soberanía real. Entonces, con la tierra ya quemada, saldrán los ministros de Exteriores europeos a decir “señores cálmense”. Aún recuerdo a algunos dirigentes europeos encerrados con Arafat en la Mukata. De aquellos días a esta pasividad, cuánta autoridad moral hemos perdido.
Juan Diego Botto, "La decencia", 05/01/2009
4 de enero de 2009
Así será el año 2009 (Ignacio Ramonet)
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Todo indica que el año 2009 será el de todos los peligros. Porque agoniza una era, la del neoliberalismo, y comienza, a tientas, un nuevo paradigma. Debiera también ser el momento de todas las oportunidades. Para empezar a edificar, por fin, un mundo mejor.
Artículo completo: "Así será el año 2009", Ignacio Ramonet, 04/01/2009
Todo indica que el año 2009 será el de todos los peligros. Porque agoniza una era, la del neoliberalismo, y comienza, a tientas, un nuevo paradigma. Debiera también ser el momento de todas las oportunidades. Para empezar a edificar, por fin, un mundo mejor.
Artículo completo: "Así será el año 2009", Ignacio Ramonet, 04/01/2009
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